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No hay paz en el silencio.

Abrazado a un cortado en la geografia
Del camino roto
Por el paso a paso de lo que se oculta
En el miedo sin compromiso…
¿alguien entiende esto?.

Negar la paz por… ¿no quedar mal contigo,
Orgullo, o lo qud es mas dañino,
Pensar por mi lo que me duele?.

Hay crueldad en la hipocresia,
Hasta
La mentira
Se explica mejor desde la humanidad.

No hay amor en lo que ocultas
A quien dices que amas…

No hay respeto
En el silencio forzado
Por no querer reconocer la verdad.

Matar a una persona no es
Algo fisico.

Matar el alma es
El peor de los delitos del amor.

2/16

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2014

No pasa el tiempo
y sin embargo
se escapa veloz ante mi vida.

¡Dios que hastío!
Respirar un aire
que apenas llega para subsistir.

Besos de castigo,
testigos deslenguados
que usurpan los espacios
dejados por certezas mentirosas
que
huyeron por la puerta de atrás.

Se amontonan los amaneceres
sin mis manos en su mirada dormida,
los atardeceres de ventana huérfana
sintiendo como ellos
rellenan el hueco de mi ausencia…
caricias perdidas en un anhelo
que
hoy se presenta imposible.

No se porque…
deje de estar y ahora no llego.

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Emociones muertas

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(Día de Buitres en las hoces)

Señor del viento
planea Suave mi vértigo.

Carroñero de mis escombros,
limpia el cadáver de emociones…
Déjalo en los huesos.

Ave sin paso
lenta nota de silencio.

Arranca, curvo acero tu pico,
la escoria podrida de engaño
ponzoña de mis recuerdos.

Lame mis heridas con tus garras,
desgarra mis lágrimas con tu vuelo,
vuela con mi alma en tu garganta
y llévame lejos en el viento.

5/16

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INSOMNIO

Creo que hay conexiones que nos trascienden como seres humanos. Hay momentos en los que lo inconsciente toca con lo instintivo y esa conexión crea un conducto que nos une con la esencia primordial de nuestra razón de ser.

Si esa conexión se mantiene en segundo plano crea un estado de ánimo no consciente que nos hace sentir bien aunque no comprendamos porque. Si lo aceptamos podemos disfrutar de una calidez oculta a la razón pero muy agradable, como la que dan los rescoldos al rojo de un fuego sin llama pero vivo.

Si no lo aceptamos lo más probable es que indaguemos para averiguar que es lo que, acorde con nuestra experiencia, preparación intelectual, conocimiento y razón produce esa sensación de bienestar.

Para los que aún nos movemos en la superficie de las arenas movedizas creo que lo recomendable es aceptar el bienestar del calor de las brasas y dejar que la sensación de felicidad inunde nuestro estado de ánimo hasta saciarlo. Poco a poco iremos aprendiendo a preguntar y a responder desde la calma; sí forzamos preguntas que no sabemos formular o buscamos respuestas a preguntas que no sabemos hacer lo más probable es que nos encontremos con los límites de nuestra ignorancia, dicho sin matiz peyorativo, y eso nos lleve  a la frustración.

Los que estén preparados para indagar que lo hagan. El curso de su aventura les llevará a lugares que seguramente les harán crecer.

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Poesia

¿REFUGIADOS?

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Alguien se alimenta en la torre de marfil
de la sangre ajena,
y la bebe en la calaveras de las victimas…
el cubil de la bestia humana.

En su atalaya se gira y ve
cuerpos aplastados por trozos groseros
de muros derribados…
pesadillas de guerra.

La bestia humana escucha las carreras
¡las ratas corren!, ríe en carcajadas
llenas de frio
ahítas de miedo y muertes ahogadas.

Pero no son ratas,
no son cuatro patas las que huyen
del horror de padres muertos, de hijos muertos…
los gritos son humanos.

Y la bestia mira y se alimenta
de esas almas exiguas
que los cuerpos abandonan
como cometas al aire en busca de socorro.

Pablo 03/16

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… no es olvidar

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El primer día fue extraño.
Un gran peso se iba desprendiendo de mi interior dejando un hueco que poco a poco iba rellenando la tristeza… No entendía nada. Unos ojos extraños y huérfanos se asomaban a mi mirada interior sin comprender muy bien como dejar atrás algo dañino podía ser motivo de dolor y pena en lugar de alegría y liberación.

El segundo día no fue mejor; a la tristeza empezó a hacerle compañía el rencor.
Montado en los reproches cabalgaba a golpe de razones cada uno de los agravios que aparecían a cada momento y los remachaba en el suelo de mi alma, patada a patada.

El tercer día llore.
Busque la soledad en el frío de la noche subido a una piedra llena de recuerdos y seguí llorando.
Allí, solo, helado, tiritando de vacío, encontré por fin unos minutos de paz y me abrace.

El cuarto día me desperté cantando en la ducha y con el reproche de mi hija por haberla despertado maltratando canciones de Sabina.
Me asome con cautela y me encontré con que el espacio del rencor estaba vacío. Mire por todas partes y en el horizonte me encontré con una tormenta que avanzaba hacia mi fin de semana inexorablemente. Me prepare lo mejor que pude para capearla pero enseguida me percate de lo exiguo de mi equipo protector y supe que durante esos dos día iba a sufrir.

Los días quinto y sexto sentí con cruda realidad lo que significa ser desarbolado por una tempestad implacable.
Hubo momentos de dolor casi insoportable en los que, con vergüenza lo digo, cedí al miedo y culpe de todo a quien no correspondía.
Afortunadamente mi razón solo sufría agotamiento momentáneo y a cada golpe de debilidad se reponía y me ayudaba a comprender que no estaba siendo injusto, que simplemente estaba al vaivén del dolor y de mis miedos.

El séptimo día aun estaba revuelto, pero quise probar a bucear por debajo de la superficie y al bajar me sorprendí; allí estaba mi compañera inseparable de estos días, la tristeza, que me sonreía.
Con un gesto me invito a acompañarla. Me resistí un poco, aun me dolían los golpes de viento y granizo de la tempestad pasada, pero pensé que una vez ahí ya daba igual un rato más o un rato menos así que cogí su mano y deje que me llevara mas abajo.
Al igual que el tercer día sentí paz, y esta vez fue una sensación más duradera por lo que también note como su caricia me curaba algunas heridas.

El octavo día supe que hacia tiempo que no la quería como pareja y que jamás podría dejar de quererla como persona.
Sentí la nostalgia por lo que no pudo ser como una brisa fría en una noche ardiente y junto con la seguridad de que no podía vivirla como pareja me llego la seguridad de que vivir sin ella era borrar la mitad de los colores de mi vida.
Casi me vuelvo loco y decidí que esa noche el orfidal iba a ser consumido de forma masiva.

Hoy es el noveno día.
Hoy se que nos hemos evitado mucho daño.
Hoy se que la respeto tanto como la amo y que mi amor es mas complejo de lo que yo pensaba y que le importa un huevo lo que seamos como etiqueta porque llega a lo humano.
Hoy se que hay personas que están en este mundo porque sin ellas no se comprenderían cosas como el amor, la vida, la ilusión, la alegría, la tolerancia…
Hoy se que he tenido la inmensa fortuna de compartir tres años con una de esas escasas persona y que ese privilegio me ha hecho mejor persona a mi también.
Hoy se que ya no estoy enamorado de ella, que una parte de nuestros caminos ya no va a ser compartida mas veces, que no va a haber mas incomprensión, daño y frustración.
También hoy se que quiero a mi lado a esa persona.

Hoy es el noveno día de duelo y aunque sigo triste estoy menos dolido. Aunque aun me duele, puedo sonreír cuando pienso en ella. Aunque aun me queda mucho por curar puedo hacerlo sin odiarla… mañana será el décimo día.

Pablo

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