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Coca, Wagner y Rock And Roll

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Escucho a Wagner mientras imagino a Nietzsche con los ojos cerrados llorando de frustración y amor a partes iguales.

Yo no se nada de locura, algo (si) de descontrol, y me gusta el caos wagneriano, tan lleno de armonía, de sensualidad explicita, de bruscas caricias al alma en forma de evidencia cruda…

Hay algo de transformismo en su música, algo de oficinista envuelto en traje, corbata y gafas conservadoras que arde en deseos de terminar su jornada laboral para subirse a la plataforma y debutar en un pequeño antro de la latina imitando a la Pantoja.

Últimamente me ha dado por salir de mi espejo y me dedico a mirar, con la cautela de la discreción, dentro de los ojos de las personas que se vuelcan sobre una copa, ansiosas de olvido, ahítas de conformismo y deseosas de encontrar lo diferente sin atreverse a buscar mas allá de su asiento y su mesa y la experiencia esta siendo curiosa.

Me jode, lo reconozco, reconocerme (esta repetición es adrede) en cada una de las personas que observo y aunque al principio esto me resultaba incomodo con el tiempo he comprendido que no somos tan diferentes.

No voy a recopilar ahora cada una de mis observaciones porque no me apetece, pero me voy a remitir a la última.
Desde mi percepción, cuarenta años devoraban una ensalada de queso fresco y nueces mientras el pianista ocupaba su lugar, el contrabajo jugueteaba con los trastes y el batería miraba como hipnotizado los platillos; y mientras, yo, incapaz de separar mi atención de aquellos (aparentes) cuarenta años, no encontraba el momento de confrontar mi mirada con la suya.

El local bullía en voz baja las ultimas palabras antes del espectáculo y los camareros se apresuraban a retirar o colocar los platos en las mesas antes de que una menuda mujercita ocupara su lugar frente al micrófono, y en una décima de segundo lo que era un murmullo en voz alta se transformo en silencio,
Fue en ese momento en el que el balcón de los ojos de mi vecino abrió sus puertas hacia el escenario y yo pude hacer contacto con su interior.

Lo se, esto es muy voyeur, pero sinceramente, no creo que el daño causado al inconsciente de esa persona ocupe mas espacio que el de un sueño incomprensible que olvidara al minuto de despertar de él.
El caso es que aprovechando el momento deje que mi alma husmeara en aquella mirada distraída… y una vez más me encontré.

Admiración, deseo, resentimiento, anhelo, limite, envidia, simpatía, casi empatía, querer ser y ser lo que no se quiere, resignación, inconformismo… cada brillo de esos ojos apartaba una emoción y trasladaba otra al momento mientras la voz de terciopelo inundaba el local. Un carrusel de emociones resumido en el brillo de una lagrima.

Inciso:

Si hay una característica humana que me sorprende después de tanto tiempo es la lágrima. Me fascina su dualidad, su capacidad de contener alegría y tristeza, dolor y felicidad, amor y odio… Hay algo en ella que obliga al observador a reparar en otros complementos para poder interpretarla, en la gestualidad, en las palabras que la acompañan… en la profundidad del conocimiento que se comparte con la persona que te regala su intimidad. Creo que ninguna lágrima es gratuita, hasta los actores pagan con un recuerdo de su vida para generarlas en la ficción.

Fin del inciso:

Se que aquella lagrima no era mía, que la estaba robando, pero la emoción que emanaba de ella flotaba suelta, regalada al anonimato de un ambiente distraído por la música, y aun sintiendo que recogía algo ajeno me sentí legitimado para dejarme llevar por su deriva.

(Hasta aquí llega mi energía hoy, espero terminar este escrito)

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No soy poeta

¿Qué hay bajo los pies?
El hoy.

La razón es esclavista,
Tiene memoria que es el cáncer del amor.

“No soy poeta, ni escritor, a veces dudo de ser persona y no es exageración.
Y ocurre que meto los pies en el río, después de caminar con sandalias el camino de tierra que sube hasta mi lugar favorito, y son las dos de la mañana y me he saltado una barrera, roja y blanca, y no he sentido que delinquiera porque no hay fronteras para la llamada de la vida.
Y ocurre que en segundos olvido la persona que creo que soy, y me dejo llevar en el único lugar en el que mis riendas se aflojan, y con los ojos cerrados, mis manos en la piedra, mi piel en el agua y la planta de mis pies en la tierra…”

Un corazón late por la vida
Cuando nace el amor,
Cada latido es compartido,
Solidario con las personas amadas…

La razón solo ata a la lógica cada sentimiento.

“No tengo “intelectualidad” que condene mi presente. Ninguna razón, cuando mi ahora pasa por la vida, sujeta mi pasión, ni la ignorancia de lo que no se, ni la sabiduría que me muestra mi ignorancia…
Facundo diría que Dios esta compartiendo su creación con mi alma mostrando a mi cuerpo el futuro de mi espíritu, Borges, quizás, aludiría al sufrimiento de la inmortalidad, francisco, el de Asís, diría que deseaba poco y que lo poco que deseaba lo deseaba poco… pero el amaba a Dios, es decir que deseaba algo.
No dejemos que la razón invada un terreno que no es suyo.”

Quiero aprender,
Sufro cada consecuencia
de errores que solo son míos,
Pero comparto cada vivencia
De amor crecido de latidos compartidos.

La razón encarcela en casillas de pensamiento.

“creo que lo escribió José Alfredo Jiménez, yo lo he escuchado cantado por una de mis pasiones platónicas, Chavela Vargas:

Y si quieren saber de mi pasado
es preciso decir otra mentira
les diré que llegue de un mundo raro
que no se del dolor que triunfe en el amor
y que nunca he llorado

Por que yo a donde voy hablare de tu amor
como un sueño dorado y olvidando el rencor
no diré que tu adiós me volvió desgraciado

Damos a la reciprocidad más importancia de la que deberíamos dar al amor que entregamos, que es lo importante, lo dijo García Márquez:

¿Por qué debería estar triste?
Yo perdí a gente que no me amaba,
Pero ellos perdieron a alguien que los amaba.”

Un corazón crea vida en cada latido,
Canta ritmo acompasado
Se comparte con el compás
Que busca la mano amada…

“Cuando el amor no esta invadido por la razon comprende, comprende que somos parte de lo mismo, que si hago mal me hago mal, y eso nos hace humanos. La razon ocupa el sentimiento con culpa, con excusas, con veneno que daña lo esencial de amar, el amor.”

¿Qué hay en el cielo?
el amor.
La luna es reina de luz,
El sol es barco que surca el día esperando alcanzarla…
Y entre medias surge el todo.

30/10

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2014

No pasa el tiempo
y sin embargo
se escapa veloz ante mi vida.

¡Dios que hastío!
Respirar un aire
que apenas llega para subsistir.

Besos de castigo,
testigos deslenguados
que usurpan los espacios
dejados por certezas mentirosas
que
huyeron por la puerta de atrás.

Se amontonan los amaneceres
sin mis manos en su mirada dormida,
los atardeceres de ventana huérfana
sintiendo como ellos
rellenan el hueco de mi ausencia…
caricias perdidas en un anhelo
que
hoy se presenta imposible.

No se porque…
deje de estar y ahora no llego.

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No hay paz en el silencio.

Abrazado a un cortado en la geografia
Del camino roto
Por el paso a paso de lo que se oculta
En el miedo sin compromiso…
¿alguien entiende esto?.

Negar la paz por… ¿no quedar mal contigo,
Orgullo, o lo qud es mas dañino,
Pensar por mi lo que me duele?.

Hay crueldad en la hipocresia,
Hasta
La mentira
Se explica mejor desde la humanidad.

No hay amor en lo que ocultas
A quien dices que amas…

No hay respeto
En el silencio forzado
Por no querer reconocer la verdad.

Matar a una persona no es
Algo fisico.

Matar el alma es
El peor de los delitos del amor.

2/16

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Emociones muertas

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(Día de Buitres en las hoces)

Señor del viento
planea Suave mi vértigo.

Carroñero de mis escombros,
limpia el cadáver de emociones…
Déjalo en los huesos.

Ave sin paso
lenta nota de silencio.

Arranca, curvo acero tu pico,
la escoria podrida de engaño
ponzoña de mis recuerdos.

Lame mis heridas con tus garras,
desgarra mis lágrimas con tu vuelo,
vuela con mi alma en tu garganta
y llévame lejos en el viento.

5/16

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INSOMNIO

Creo que hay conexiones que nos trascienden como seres humanos. Hay momentos en los que lo inconsciente toca con lo instintivo y esa conexión crea un conducto que nos une con la esencia primordial de nuestra razón de ser.

Si esa conexión se mantiene en segundo plano crea un estado de ánimo no consciente que nos hace sentir bien aunque no comprendamos porque. Si lo aceptamos podemos disfrutar de una calidez oculta a la razón pero muy agradable, como la que dan los rescoldos al rojo de un fuego sin llama pero vivo.

Si no lo aceptamos lo más probable es que indaguemos para averiguar que es lo que, acorde con nuestra experiencia, preparación intelectual, conocimiento y razón produce esa sensación de bienestar.

Para los que aún nos movemos en la superficie de las arenas movedizas creo que lo recomendable es aceptar el bienestar del calor de las brasas y dejar que la sensación de felicidad inunde nuestro estado de ánimo hasta saciarlo. Poco a poco iremos aprendiendo a preguntar y a responder desde la calma; sí forzamos preguntas que no sabemos formular o buscamos respuestas a preguntas que no sabemos hacer lo más probable es que nos encontremos con los límites de nuestra ignorancia, dicho sin matiz peyorativo, y eso nos lleve  a la frustración.

Los que estén preparados para indagar que lo hagan. El curso de su aventura les llevará a lugares que seguramente les harán crecer.

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