AULLIDOS PRIMORDIALES, Sin categoría

HUELLAS

“… hey nene, las estrellas dicen adiós

y tus manos bajan la cremallera de la noche

sin consecuencias en mi piel.

Hey nene, ¿perdiste la osa mayor?”

Dos manos abrazando la noche, una boca plagada de suspiros, la eterna entrega que dura dos latidos y el humo de un cigarro que traspasa mi cara como si el fantasma de mi mirada existiera…

Silencio, el eje de la tierra gruñe como si en lugar de girar sobre él fuera el gozne viejo de una puerta que chirría al abrirse a un cuadro de Van Gogh. Estrellas surcando oleos azules, emborronando con sus suspiros el trazo liso del cielo, llevando al baile de la demencia un horizonte de tejados y montes abrumados por la triste mirada de mil autorretrato…y una desconocida pidiendo caricias de piel rompiendo la perfecta sintonía.

“… hey nena, mis dedos ya dibujaron,

y aquel mapa era el tesoro que había en él.

No eres ella, no lo quise, no te quiero.

Hey nena, ódiame por el engaño.”

Un viento helado arranca un pedazo de mi alma como un mordisco cruel, brusco, y la vida vuelve a llenar la sangre de mis venas como la pólvora cargada en balas de alivio. Me disparo y resucito.

Ya no hay marcha atrás, imposible cerrar los ojos a una luna que me baña de plata fundida. Desnudo, triste, abandonado menos de mi, cuento los golpeos de las gotas cayendo sobre mi pecho, escucho el suspiro de su resbalar, el roce de su extenderse mientras cubren mi inútil piel…Amanece un sueño, y vuelvo a ser la piedra del mirador… un día más, un sol más.

“…nene, cambiaste mi noche por ilusión,

tus manos debajo de mi escote

prendieron la llama de un olvido cerrado, moribundo,

no puedes terminar con un “te ignoro”.”

Piel erizada que no responde al presente, solo al recuerdo de un pasado necesario y doloroso, al anhelo de lo que pudo ser y no fue, se olvida de vivir y sucumbe al delirio del viaje en el tiempo.

No puedo bajarme, galopo al ritmo de muchas melodías que me transportan a puntos marcados con banderas de inflexión y aunque reconozco cada sitio, cada momento, cada lugar, no me puedo reconocer hoy en el ayer… y aun así no quiero parar.

Mi mente no deja de decir “tu no eres ella” ; mi boca desprecia el oxigeno cargado de humo y ahora, y asfixia los pulmones de mi alma.

“…nena, ella fue dolor, frustración, lagrimas,

una intimidad llena de espacios incomprendidos.

Pero me pides un borrón en tinta indeleble.

No repetiré, pero matare por no olvidar.”

P 04/17

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IMPROVISACIONES

GATOS CALLEJEROS

El gato me mira,
Si no fuera porque se que lo que lamia es pis
Pensaría que esta mas borracho que yo.

Me sigue mirando, ron por orín, su intensidad me asusta,
Vive en su mirada.

Maúlla un reproche mezquino, traidor entre iguales, y se lo afeo bufando.

Me devuelve el desdén sin pasión, henchido de una razón invisible
Que empuja su desprecio hacia el aire que me abandona
Siguiendo su tranquilidad.

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Sin categoría

Niño perdido

Me costo, pero te encontré.

Agazapado, oculto tras un caparazón de edad,
de adultos aprendizajes,
tras una coraza de adiestrados miedos.

Te encontré y nos reconocimos.

te ofrecí mi mano, tu mano,
y mis arrugas se mezclaron con tu infancia,
niño que fui, olvidado yo.

Llora en nuestro abrazo, ya he llegado.

Tus lágrimas recorren el hielo de un abandono,
de un adiós dicho sin saber que existía,
de mi vergüenza por abandonarte a tu suerte.

Me costo encontrarte pero lo hice,
me conmovió tu llanto pero lo llore,
me avergonzó tu amor pero te abrace.

Ven a mí, a ti,
ven a la vida que se nos olvido vivir
mirando pasar
los esfuerzos por hacer mientras vivíamos…
mientras vivía sin ti.

ven a ti, niño que soy,
vuelve a la luz de tu lugar en mi madurez.

Nunca te fuiste, no podías hacerlo,
mi no libertad era tu cárcel y sus barrotes
el olvido que no supe evitar.

Ven al lugar que eres,
niño olvidado, recuperado, querido.

Pablo
04/17

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AGUA-ALMA

AGUA NOCHE

“Quien más, quien menos
tiró una vez la casa por la ventana,
se tatuó en las sienes una diana
probó un veneno,

Quien más, quien menos
se ha tomado a sí mismo como rehén
y tiene una conciencia todoterreno
del mal y el bien,

Pero yo fui más lejos,
metí un palo en la rueda de la fortuna
bajé al sótano en busca de un mal consejo,
usé tus puñaladas como vacuna.

Ni un paso atrás,
mi espada de Damocles era afilada,
cortaba en dos mitades la madrugada,
un pie en el tango y otro en el más allá.”

(Joaquin Sabina/Benjamin Prado)

 

Anhelo tus manos sin horizonte,
su cuenco bajo la humedad
de mis lagrimas huérfanas,
huyendo al viento en soledad.

No hay un camino de vuelta al pasado, el destino no es el heraldo del mañana, es el barrendero del ayer. Cada huella es una mancha en el polvo de un sendero que se cierra sobre los recuerdos como una persiana de madera vieja.

Donde sembré amor quedo una flor marcando el retorno imposible hasta un recuerdo distorsionado por la alegría o el dolor, truncado de vapor de sombra. sin marcha atrás, con todo el futuro para retener el sentimiento de contemplarla a lo lejos.

Y comprenderlo es saber que estoy vivo.

 

“Pero aquí sigo estando ya lo ves
Salvado por la campana
Con mi nombre en tu diana
Con tu boca en la manzana
Del árbol de Lucifer

Porque a veces no basta un porque sí
Prefiero seguir dudando
Entre el depende y el cuándo
Entre lo duro y lo blando
Ni tan puro ni tan ruin

Me acusas de quererte y no buscarte
Me acusas de incendiarte la cabeza
Ayer te quise por amor al arte
Hoy por delicadeza”

(Joaquin Sabina/Benjamin Prado)

 

Ya no hay culpas que me bailen
sobre una lapida castrada
ni madrugadas que me desnuden
los miedos del mañana.

Las piedras sobre mi tejado se ondulan bajo su peso y sienten, mudas de espanto, que ya no soy su conejo. No soy su experimento, ni su aburrido bufón sin gracia ni traje de colores, ni su negra pasión.
No dudo cuando temo porque el miedo a si mismo es una flor carnívora que se autodevora y mi alma ya no tiene espacio para mas digestiones pesadas.

Pablo 03/17

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¿Y tu donde estas?

Te fuiste,
Y di tu ausencia por presente cuando a ti
Te di por perdida. 

Abandonaste,
Te di el hasta luego rescatado de mi no por ti
Y te fuiste. 

Y ahora vuelves
Con el “lo que fuiste” prendido en una cadena
Y sigues ausente.

Tengo un presente sin prisas,
Sin rencor ni reproches,
Lleno de presente… de si mismo
Y te lo ofrezco sin condiciones…

Y me hablas de un pasado curado,
Y me hablas de prejuicios presentes
Sin futuro… casi sin pasado.

¿Sabes?,
Tengo amor, sonrisas,
Recuerdos encontrados que huyen del dolor
Pero que duelen…

No tengo, para ti, pasado presente,
Tengo cariño por quien eres,
Abrazos a lo que trajiste
Sin el veneno de un “lo que yo piense”

En mis manos no hay dolor,
El que queda es mío,
En mi mano hay piel que te añora,
Que se rinde a lo diferente.

 

 

 

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Song of myself. Cancion sobre mi mismo. Walt Whitman.

Section 7

Has any one supposed it lucky to be born?
I hasten to inform him or her it is just as lucky to die, and I know it.
I pass death with the dying and birth with the new-wash’d babe, and am not contain’d between my hat and boots,
And peruse manifold objects, no two alike and every one good,
The earth good and the stars good, and their adjuncts all good.
I am not an earth nor an adjunct of an earth,
I am the mate and companion of people, all just as immortal and fathomless as myself,
(They do not know how immortal, but I know.)
Every kind for itself and its own, for me mine male and female,
For me those that have been boys and that love women,
For me the man that is proud and feels how it stings to be slighted,
For me the sweet-heart and the old maid, for me mothers and the mothers of mothers,
For me lips that have smiled, eyes that have shed tears,
For me children and the begetters of children.
Undrape! you are not guilty to me, nor stale nor discarded,
I see through the broadcloth and gingham whether or no,
And am around, tenacious, acquisitive, tireless, and cannot be shaken away.
VII
¿Es agradable nacer?
Pues yo os digo que es tan agradable morir.
Oídme:
Muero con el moribundo
y nazco con el niño que recogen los pañales.
Yo no soy sólo esto que se alarga entre mi sombrero y mis zapatos.
Mira atentamente la pluralidad del universo:
nada es igual y todo es bueno.
Buena es la tierra,
buenos los astros…….
y las estrellas subalternas también.
Yo no soy sólo arcilla,
ni lo auxiliar de la arcilla tampoco.
Soy el compañero,
el semejante de ése,
tan inmortal y tan insondable como yo
(tal vez él no sabe que es inmortal,
pero yo si lo sé).
Cada especie para sí y para los suyos.
Para mí los machos y las hembras,
para mí los adolescentes que luego amarán a las mujeres,
para mí el hombre altivo que se encabrita ante el desprecio,
para mí la novia
y la novicia,
para mí las madres
y las madres de las madres,
para mí los labios que sonríen
y los ojos que lloran,
para mí los niños
y los que engendran a los niños.
¡Desnúdate!
No eres culpable,
no estás marchita
ni repudiada por ninguno.
Veo tu carne limpia.
Te veo al través del manto fino
o del refajo tosco……
y me quedo aquí……
tenaz,
empeñoso,
incansable……
No me puedes echar.
(Traduccion de J.L.Borges)
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Pequeña Numancia

La resistencia numantina es mítica. Tras años de resistencia finalmente cedieron al hambre y a la enfermedad. La mayoría de los numantinos prefirieron suicidarse a vivir como esclavos.

Numancia ha quedado como símbolo de resistencia a la invasión y yo he visitado recientemente una de esas Numancias que aun quedan.

Hace unos días volví a pasar una noche en mi casa de Lavapies y claro, en el silencio de la habitación de la infancia fue inevitable recuperar escenas, momentos y recuerdos de una época tan anterior que se había relegado al rincón oscuro de la memoria pasada.

Amaneció con la sensación de 1985, hasta sentí que pesaba cuarenta kilos menos, pero la casa de mis padres había encogido treinta y seis años y me di un golpe en la cabeza con el dintel de la puerta.

Tras asearme baje a desayunar con mi padre al centro de mayores del barrio y nada mas pedir el café con porras comencé a reconocer a muchas de las personas que estaban allí.

La misma forma de vestir, los mismos peinados, las mismas formas de hablar, de reír, de mirar… todo el barrio ha mutado, no hay casi ningún rincón, local, calle o plaza que apenas den para ser reconocibles, pero allí, esos escasos metros cuadrados, como numantinos atrincherados tras los muros de su irreductible poblado, todas aquellas personas eran las mismas que habitaban fuera hacia tantos y tantos años.

Desde detrás de sus gafas, de sus tazas de café, de sus conversaciones y sus periódicos cada vez que un reloj invisible para los que no son ellos marca un gong dirigen sus miradas hacia la puerta y vuelcan toda su resignación, miedo, resentimiento y memoria hasta la acera aledaña que marca el limite de su territorio, de esa sagrada burbuja de tiempo que los mantiene vivos en medio de un lugar hostil que hasta no hace mucho era su hogar.

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