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REGRESO A LA NOCHE

Siempre que comparto mis noches con unas copas mi primera opción es Facundo Cabral.
Siempre conectamos, y en los momentos de abandono de mi ego es cuando nos cogemos de la mano y paseamos juntos lo intangible, él hablando, yo escuchando.

Hoy he querido cambiar. Cuanto más leo a Bukovski más quiero saber de él y hoy he buscado entrevistas suyas en Internet.

¡Lo que daría por juntarme en un bar amigo con Facundo y Charles!.

Escucho a Charles, cuenta como la indecencia de lo decente le asquea. Cuenta como intenta huir de si refugiándose en ciudades diferentes que fracasan en su acogida, y cuenta como una tarde entra en un bar lleno de gente, en un barrio pobre, todos bebiendo, y se sienta y observa. Esta cansado, solo quiere un lugar donde escribir y tomar una cerveza.

Mientras lo rememora hace una pausa en el relato, bebe un trago, sus ojos apenas entreabiertos acompañan la tristeza de todo su rostro.

Cuenta como se bebe su cerveza mirando como todos allí están borrachos, locos, todos bebiendo cerveza… y de repente una botella pasa volando a su lado y el tipo que esta cerca de él grita “ hey, no vuelvas a hacer eso o te mato.”

Apenas un parpadeo y afirma: “Muchacho, este es el lugar donde quiero estar”. Otra botella vuela por el aire y el camarero, sin inmutarse, le sirve otra cerveza y el piensa: “Este es mi Nirvana, esto que pasa. Violencia publica y decente”.

Sigue relatando como dos tipos comienzan a pelear, el se levanta a mear y pasa a través de ellos disculpándose. Ellos paran para dejarle pasar y después reanudan la pela. Cuando vuelve del baño pasa de nuevo entre ellos disculpándose y ellos paran hasta que se sienta en su sitio y piensa: “Este es mi cielo. Voy a beber en este bar, voy a pelear como esta gente y a vivir así.”

Aquella noche jamás se repitió. durante años, con interrupciones, volvió al lugar pero jamás se repitió aquella noche.
me gusta como lo cuenta él:

“¿Sabes que paso?
esa noche nunca se repitió.
Era como si todo lo hubieran planeado por mí.
y las mismas personas estaban allí,
y espere y espere.
Espere dos años y me fui. Volví.
Espere dos años y medio más, me senté en una cagadera.
Nunca hubo otra noche como esa primera tarde.
Estaba atrapado en un sueño que quería.
Eso es todo, mierda mala.”

Y callado, mira al infinito de su interior dejándose llevar hasta la tristeza de su gesto.
Si algún día alguien me vuelve a preguntar que es poesía espero tener a mano este video.

Sigo con Charles. Es como si me hubiera hipnotizado. Lo que cuenta da sentido a su escritura y no puedo dejar de mamar de ese sentido, es como si con cada … (mierda, necesito el diccionario)…como si con cada entropía descodificara alguno de sus textos; y no puedo parar aunque tengo que hacerlo.

La voz dice: “olvida los conceptos bueno y malo”, y yo pienso: “vale, puedo volver ahí”.
Entonces machaco las dos pequeñas piedras que me quedan con un tarjetero y el borde del carnet de la biblioteca me ayuda a romper los fragmentos rebeldes.
Cuando tengo el polvo a mi gusto me adentro en el ritual de confeccionar las finas líneas, despacio, a mi gusto, sin más prisa que la del placer de hacerlo.

Más cerveza, más Bukovski…

Rock, 2Cellos versionando con sus violonchelos los clásicos, ACDC, metalica… ¡Dios, que gozada!.

Vaivén de cabezas, locura, humo y calor… mucho calor.

Ruido, ¡Que no cese el ruido!,
ritmos tribales sin tiempo, sin instrumento,
sin claves, ni de fa, ni de sol, ni de ostias…
solo cabezas que se agitan al compás del infierno.

Saltan hilos del arco, pedazos de fantasía,
fragmentos de un sueño imaginado por un dios abstracto,
un dios que los humanos intentan atrapar en
iglesias,
mezquitas,
templos varios…
un dios esquivo de muchos nombres.

Musa,
inspiración,
talento,
y si
también dios.

Libertad, innombrable concepto,
inatrapable realidad,
notas flotando que penetran en el alma de miles de almas
y las inspiran,
las hacen flotar,
reír,
soñar,
amar,
creer…

maúlla un gato y rompe la inercia del salto.

Abro la ventana y la madrugada me muerde,
clava un frío impropio en mi piel ardiente
y se bate en retirada impotente, vencida,
el infierno ha invadido el cielo y mi alma arde incendiada de vida. 

Vivo el ahora,
una eternidad sin reglas que explora la noche vagabundeando
atravesando un vacío de moral cargado de ética,
de malhechores con códigos de honor,
de prostitutas con dignidad,
de proxenetas vencidos por el dinero…
vacíos, ausentes de belleza.

Miro la bolsa de basura y veo mi vida.
Un paquete de miseria vomitada, orgánica,
invisible a los demás y real para quien la recoge.

Y vuelvo triste.

Te echo de menos y no podría decir quien eres.

Mentiría, diría que te necesito, pondría voz a lo que necesitas oír…
¿Para que?…
La verdad a veces miente porque siente pena
y la peor herida
siempre
es la que te produce una mentira piadosa.

01/17

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